Tuve un fin de semana largo y horrible. De nuevo me excedí en todo como siempre y no estoy seguro de estar arrepentido. Es muy mediocre creer que ese es nuestro destino y que nuestra vida estará llena de malos momentos para siempre, aunque eso sea inevitable.
Hoy me desperté sin cansancio, sin prisa ni dinero. Me bañé y preparé mis cosas para salir a trabajar. Me serví un vaso de jugo y cocinaba un par de huevos mientras veía una estúpida sesión de stand up intentando aliviar lo que no esperaba, mientras los huevos se freían solo sentí un escalofrío que me recorrió la espalda. Otra vez sentí que me quedaba sin fuerzas para seguir, otra vez perdí el camino.
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