sábado, 23 de mayo de 2020

Explicit

I


Dijo: tengo ganas de hacerte algo. Un remolino que me sacudió desde la boca de estómago hasta la frente me hizo temblar, me imaginaba qué sería pero no estaba seguro así que me vi forzado a preguntar con el miedo de romper el juego que llevábamos días tejiendo. Las insinuaciones a las tres de la mañana muchas veces no necesitan explicación, además nunca he sido sutil en cuanto a mis deseos. Yo le decía que nos besáramos y ella escribía "jaja" y decía después...

El único acercamiento que tuvimos fue en su casa después de una salida al cine. Ella vivía con su mamá y su hermana quienes nunca estaban y por eso teníamos libertad de pasar ahí la mayor parte de nuestro tiempo libre. Ese día pusimos una película, no recuerdo de qué era y en aquellos días no existía Netflix. Yo me recosté en el sillón grande que estaba frente a la tele y ella se sentó en el pequeño que estaba a un lado. Había pasado la mayor parte de ese año atrás de ella, muchas veces imaginé que me invitaba a su cuarto y que por fin tendríamos sexo pero nunca se lo dije. Ese día habíamos salido a la plaza por un café, ella llevaba un vestido amarillo de tela muy fina que se marcaba a su cuerpo cuando el viento soplaba. Era de piernas delgadas y cabello ondulado y largo; una de mis amigas decía que era la de los dientes bonitos y siempre decía que sí cuando se le proponía algo. Yo estaba enamorado de sus pechos, aunque no los había visto los había soñado cientos de veces, era un sueño recurrente tenerla sentada en mis piernas con sus pechos a la altura de mi cara. Por las noches solía recorrer sus pezones con la lengua, poco a poco dibujaba con un hilo de saliba la areola de sus pechos en círculos hasta tocar la punta de su pezón erguido para mí, todas las noches abrazaba su torso desnudo, con la punta de mis dedos recorría desde los hombros hasta cintura, contaba sus costillas una a una, bajaba hasta su estómago y subía para tomar con las palmas sus pechos. Sentía mi verga queriendo escapar debajo de la cobija, escuchaba como ahogaba sus gemidos cada que se movía algo debajo de ella, el sudor de su cuerpo endulzaba mi lengua poco a poco, antes de convertirse en un chorro incontenible,  con sus manos ardiendo me agarraba del cuello y me jalaba hacia ella, antes de retorcerse de placer por unos segundos para después regresarme a mi realidad. 

Cuando empezó la película se sentó junto a mi, yo ya estaba acostado y solo me hice un poco hacia atrás para darle espacio. Ella me lanzó una mirada y una sonrisa antes de empujarme con su cuerpo y se recostó. En ese momento yo ya tenía una pequeña erección imposible de ocultar e imposible de no sentir a través del delgado vestido que llevaba puesto.

Yo ya sentía mi respiración entrecortada y ella me presionaba preguntando qué sucedía, pero yo no quería romper con el momento que estaba disfrutando mucho. Sentía sus nalgas a través de la delgada tela de su vestido, y ya no haría absolutamente nada para ocultar mi excitación, mi verga encajaba perfectamente en su trasero como si estuvieran hechas por un mismo molde. 

Ella colocó su cabeza bajo mi barbilla y aprisionó mi cuerpo contra el respaldo del sofá que sentía hacerse cada vez más pequeño. Tomo una de mis manos y la puso alrededor de su cuello, después tomo la mano que me quedaba libre y puso sus dedos entre los míos durante unos segundos antes de poner nuestras manos en su muslo. Acerqué mi boca a su cuello y le hice saber mediante mi respiración que ella tenía el control de todo lo que sucediera. Lentamente puso nuestras manos bajo su vestido y realizó un recorrido ascendente hacia el lugar de mis sueños. rosamos su ropa interior con la yema de nuestros dedos por un breve momento antes de subir por el hueso de su pelvis, caminamos al rededor de su ombligo, mientras con mi otro brazo presionaba alrededor de su cuello y besaba su oreja. Sentía como su cuerpo se retorcía y sus nalgas se restregaban en mi verga que estaba a punto de estallar.  Nuestras manos continuaron su recorrido a través de sus costillas para posarse sobre su brassiere, con su mano me hizo presionar sus tetas antes de soltar un pequeño gemido que me llevó hacia mis deseos más profundos. 

Con su otro brazo quitó el mío de alrededor de su cuello y llevó mis dedos debajo de su ropa interior. Su bello púbico estaba empapado y su entrepierna tenía la temperatura del sol. En ese instante el tiempo se detuvo y me dio la oportunidad de sentir la humedad de cada uno de los bellos que recibían a mis dedos para masajear su vagina. Con otro gemido me cedió el control de su cuerpo mientras ella se apoderaba del mio, tendío su brazo derecho hacia atrás y me bajó el pantalón solo un poco para liberar mi verga. Me acarició los testiculos suavemente desde abajo hacia arriba para después tomar mi verga por el tronco y empezar a masturbarme. 

Nunca había estado con alguien que me agarrara la verga con tanta fuerza y tanta delicadeza a la vez, me hacía sentir su impaciencia por tenerla entre sus manos y a la vez me hacía sentir que la deseaba como niguna otra cosa. 

Mientras me masturbaba y yo a ella, se giró un poco y susurró "métemela, quiero que te vengas adentro de mí" y levantó su cuerpo un poco para que se la acomodara, recuerdo sentir su vagina empapada en la punta de mi verga y como poco a poco se la comía, mientras su mirada se hacía blanca y suspiraba entrecortadamente con cada centímetro que se iba perdiendo dentro de ella.